5.10.2011

El sudor de tu vientre


Siento el calor de tu cuerpo en mi cuello, y recuerdo porqué sigo aquí.  Vuelvo a recordar que estás viva, más viva que nunca, y a la palma de mi mano llegan desde tu pecho  latidos de un lejano corazón.  El tuyo.  Se retuercen las sábanas en su afán por envolverte, pero eres escurridiza y no te atraparán, hoy no.  Se que tus ojos ya no buscan a los míos, y aunque clavas la mirada en el techo  hace rato que no ves nada…y nada te interesa más que alzar los brazos para estrujarlos contra la pared, ahogando en tu garganta el sonido del más terrorífico de los terremotos.  El más débil de mis dedos cae sin remedio en lo más profundo de tu ombligo y siente como todo tu cuerpo se estremece. Brilla el sudor radiante en tu vientre, mezclando su olor con el aire pegajoso de la habitación, espesándolo, convirtiéndolo en un cuchillo que hace que mis fosas nasales sangren como jamás lo habían hecho. Ya no puedo respirar, pero no importa.
¿Quién no quiere morir entre tus piernas?


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